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Gaceta

Por: Raúl Terrazas Barraza

*El Producto Interno Bruto en salud

El Instituto para la Economía y la Paz que maneja Carlos Juárez, hizo ver en esta semana que no hay variación en el costo que tiene para las finanzas del país la violencia, en virtud de los recursos que deben de invertirse para tratar de responde a la exigencia de los mexicanos que aspiran a mayor seguridad en todas las ciudades y comunidades de la nación.

Como en el 2017, los resultados de la valoración realizada por este Instituto, el porcentaje de los recursos que corresponden al Producto Interno Bruto, PIB, rondaba en el 21 por ciento y para el 2019, es decir, el año pasado, no hubo variación, se mantuvo con el mismo dato, que equivale desde entonces a ocho veces la disponibilidad de dinero para el sector salud.

La diferencia se observa cuándo se analizan los datos del dinero, porque en el 2017 fueron 4.72 billones de pesos, que representó entonces, de acuerdo al a población, que cada mexicana y mexicano aportase 33 mil 118 pesos, mientras que, en el 2019, fueron 4.6 billones de pesos, pero, a la hora de llevarlo al plano per cápita es de 36 mil pesos, tres mil pesos más.

Si debieran analizarse los resultados de la inversión para en la mejoría de los índices de seguridad, da la impresión que, al echarle raya el programa se queda en deuda con la ciudadanía, porque el índice de paz cayó en un 27 por ciento y hubo un alza del 40 por ciento en los delitos con violencia a nivel nacional.

También dice Carlos Juárez, quien es Director del Instituto para al Economía y la Paz, que hubo un incremento de tres a 18 conflictos entre los grupos que están al margen de la ley y de los cuales se tiene establecida la presencia de 42 organizaciones.

La paz exterioriza el Instituto con sus datos, se deterioró en un 4.3 por ciento, en comparación con el 2018, porque la actividad de los grupos que trabajan en contra de la leu tuvo un aumento del 24 por ciento

Al establecerse una conexión entre los porcentajes del PIB para sectores de gran sensibilidad como son salud y educación, hay que decir que, desde el sexenio del presidente Vicente Fox Quesada, comenzó la reconversión de los porcentajes, ya que, para la seguridad pública se destinaba el uno por ciento del PIB, en tanto que, para salud era el 5.3 por ciento y para educación alrededor del 10 por ciento.

Pasado algunos años, para finales del sexenio del licenciado Felipe Calderón Hinojosa y durante el que tuvo a su cargo Enrique Peña Nieto, el PIB para seguridad superó los 20 puntos, mientras que salud y educación se quedaron estacionados en el mismo nivel.

Las inversiones para el sector salud crecieron o mejor dicho se mejoró la autorización de recursos por la vía adicional, con el nombre de Sistema de Protección Social en Salud, bautizado con el nombre de Seguro Popular, ya que, la modificación de la Ley para buscar nuevas líneas de financiamiento ya que no pudo ser de manera directa con el crecimiento del PIB para salud, se optó por una vía diferente con recursos que salían de manera directa de la Cámara de Diputados como adicionales.

Del Seguro Popular salieron recursos para mejorar la infraestructura en salud, de tal manera que, comenzó con la remodelación de los Centros de Salud y la ampliación de aquellas unidades que se convirtieron en Hospitales Integrales, los cuales ya desaparecieron y ahora se llaman Centros de Salud con Servicios Ampliados, llegándose a la edificación de Hospitales de más de 100 camas nuevos o bien, como en el caso del General de Tampico que se hizo por sustitución, se demolió la vieja unidad médica y se construyó uno nuevo en el mismo terreno.

Es el caso también del Hospital General de Matamoros que se hace nuevo y, una vez que se concluya, las instalaciones que ahora tiene la Institución, servirán para albergar las oficinas de la Jurisdicción Sanitaria de aquella fronteriza ciudad.

Los recursos para la seguridad no pueden regatearse, porque se mantiene una estrategia frontal, mediante la cual se pretende mejorar las condiciones de las ciudades y poblaciones rurales, para bajar la tensión y logar que la gente viva con tranquilidad, se dice fácil, pero pasaron muchos puntos del Producto Interno Bruto con el cual se rebasaron las necesidades de otras áreas del sector público, como la salud y la educación y la exigencia de los mexicanos para la seguridad es, casi podría decirse en un tono mayor.

Ahora bien, si el PRI para salud fuera superior al 10 por ciento, enfrentar la emergencia sanitaria por el Covid¡9 sería más sencillo, el asunto es que, ni el Gobierno Federal ni los de las entidades del país, están de responder con prontitud, porque se vive un gran rezago de porcentajes para sectores como el de la atención médica.

Además, jamás se definió un fondo de contingencia que sirviera para eventualidades como la pandemia del virus corona, de ahí que, deba de actuarse con peticiones a otras naciones para aportar los insumos urgentes al sector salud y pueda resolverse al menos aquello que está relacionado con equipos de protección.

La pandemia del Covid19, agarró a la infraestructura con unidades deprimidas en esta materia, aun cuándo, en los últimos 12 años se direccionaron recursos del desaparecido Seguro Popular para la rehabilitación de muchas de ellas, pero, jamás a la altura de las necesidades de una pandemia, por eso se determinó la urgencia de reconvertir los hospitales o edificar, como lo hace Tamaulipas Hospitales temporales con un fin específico, el de la atención a los pacientes graves y muy graves que requieren de equipo de respiración mecánica.

También, jamás se liberaron recursos para la contratación de médicos especialistas y cuándo se hacía, les querían pagar como si acabasen de salir de la universidad, cuándo en realidad destinaron cuatro o más años para su especialización o sub especialización, por ello, ahora se pretende voltear a ver los recursos que el sector requiere para atender la salud de los mexicanos.

Es muy sencillo, los urgenciólogos, como lo señalaron ayer en una de las reuniones con el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, tardan seis años en lograr su formación y ahora sí se considera básico incrementar la cantidad de espacios para la especialización y la sub-especialización, que no se lograba porque el bajo porcentaje del PIB destinado a la salud delos mexicanos no alcanza para nada.

Que hacer hay mucho y los recursos son más que indispensables, el sistema de salud mexicano tiene que reconvertirse, de la misma manera que ahora se hace con los hospitales, aunque, esa reconversión del sistema lleva muchos lustros como sugerencia y el avance que se logró fue en el 2003, cuando se creó el Seguro Popular, que en realidad fue un ala financiara que dio un respiro al sistema.

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