Editoriales

Gaceta

Por: Raúl Terrazas Barraza

*El empoderamiento electoral de las mujeres

Cierto en todos los sentidos es el hecho de que, en las elecciones municipales las candidaturas para mujeres son menores y desde luego difíciles de conseguir por ellas.

El ejemplo de la mitad postulaciones para mujeres en las candidaturas a las gubernaturas de las entidades que cambian mandatarios, debe caer en forma vertical a los municipios, por ello, es de esperarse que al menos en 22 municipios tamaulipecos haya alcaldesas a partir de octubre venidero.

En la actualidad el número no está tan mal, son 18 presidentas municipales incluida la de Victoria que no ganó la elección de hace casi tres años, sino que llegó nominada por el Congreso del Estado, tras la separación del cargo del alcalde titular, Xicoténcatl González Uresti.

Son alcaldesas Irasema Albeza Peña Ramírez de Guerrero por el PRI, Olga Lidia Hernández Barrientos por la coalición Juntos Haremos Historia en Cruillas, Leticia Peña Villarreal de Camargo por la Coalición del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, Maricela Rodríguez González del PRI en Bustamante.

También Evangelina Ávila Cabriales de Antiguo Morelos por la coalición del PAN, lo mismo que Alma Laura Amparan Cruz de Altamira, mientras que Yesika Yanet Selvera Garza del PRI, es la responsable del Ayuntamiento de Abasolo y su compañera Sandra Verónica Benavides Castellanos es en San Nicolás.

En Xicoténcatl también al presidenta municipal, Ofelia Nohemí González Márquez, en Reynosa despacha Maki Ortiz Domínguez, en Palmillas lo hace Laura Córdova Castillo, en Nuevo Morelos Eunice Hernández Martínez, en Miquihuana, María Andelma de León Cruz, en Méndez María Ramona Morúa Pulido, en Mainero Isabel Martínez González, en Jiménez Elda de León Rangel, en Casas Janet Elena Barrón Perales y en Victoria María del Pilar Gómez Leal.

En los otros 25 municipios de la entidad quienes llevan las riendas son varones, grupo que perderá tres o cuatro posiciones, dado que, en la elección que habrá dentro de cinco meses se cuidará al extremo el asunto de la paridad de género en las postulaciones, aunque eso no quiere decir que las mujeres pueden ganar la elección, algo que limitaría el despacho de mujeres en las presidencias municipales.

Los partidos tienen que ser muy cuidadosos en las designación de sus candidatas y candidatos, hasta se cree que deberían de ponerse de acuerdo para que el día de los comicios se enfrenten mujeres con mujeres, para garantizar que el desempeño de cargo sea ejercido por una de ellas.

Normal, en un escenario de competencia, el asunto de la paridad debe de llevar hasta las postulaciones y ya dependerá de ellas si ganan las votaciones cuándo se enfrenten a los hombres, ni modo que, como la mitad de los municipios pudieron ser ganados por varones, las elecciones restantes ellos tendrían que perder a efecto de que haya paridad de género en el desempeño de los cargos públicos.

Por todos es sabido que los municipios son la célula básica del federalismo y que es el gobierno más cercano a los ciudadanos, pero tienen la singularidad de que, a nivel nacional, son los espacios en los que más difícil es que las mujeres puedan incorporarse a la actividad pública para tomar decisiones y demostrar que el papel de responsables de los municipios no es nada del otro mundo para ellas, porque pueden con el paquete.

Al ser la elección de este año una de las más grandes en la historia de México, la idea es que además se convierta en la de la paridad de género, para que, la distribución de los cargos públicos sea al 50 y 50, pero, hasta ahora no existe una fórmula que pueda determinar la paridad, tendrían que ser elecciones repartidas por género, es decir, que compitan ellas contra ellas y ellos contra ellos en la mitad de los municipios y distritos para que la paridad sea.

Es la actualización de las leyes electorales y la lucha de las mujeres para tener los mismos derechos que los hombres, aquello que ha llevado a la paridad numérica en las postulaciones a cargos públicos, en cumplimiento a lo previsto en la Legislación tras la reforma de 2014, que marcó en la Constitución Política de México, el punto de partida para que disminuyan las brechas de desigualdad entre los géneros.

Cada vez son menores las posibilidades de que los partidos jueguen a lo sucio con la inclusión política de las mujeres, ya no son los tiempos aquellos de las llamadas Juanitas, tampoco los de alianzas siniestras entre partidos para evitar la postulación de mujeres o sacarle la vuelta a la paridad, deben, por tanto, ser los tiempos de la igualdad, de la nominación de candidatas y candidatos como factor de engrandecimiento de los partidos políticos, aunque mejor aún será que las mujeres además del papel que tienen en la movilidad de las organizaciones políticas, que lleguen al mismo nivel que los varones en materia de toda de decisiones en cada parte de la estructura.

A estas alturas de la paridad en escenarios complicados a la hora de las designaciones en proceso locales recientes, como y porque no decirlo, las dificultades que tuvieron los partidos para encontrar mujeres que postular y que pudieran hacer un buen papel desde las candidaturas, resulta que ya los mexicanos están familiarizados con la presencia de ellas en las campañas y la defensa de proyectos políticos, de tal manera que se llega a la elección más grande de la historia con el empoderamiento femenino real.

Por ello puede decirse que la sociedad se ha familiarizado con las mujeres en la política, con un papel diferente al de hace más de seis años, cuándo se les buscaba para las jornadas de invitación a votar de sus vecinas o los sectores de su población, para convertirse en protagonistas de llamados directo al voto con ofertas que les hacen ver competitivas frente a los hombres.

Son protagonistas de una nueva normalidad democrática y de avance en la legislación electoral, al grado que, en el vecino estado de San Luis Potosí, en el que, hubo la certeza de que el candidato del Partido Regeneración Nacional, sería el alcalde independiente de Valles, Adrián Esper Cárdenas, sin embargo, este partido político decidió que lanzarán candidata, así que, se fue a la consulta de su militancia para ver que mujeres eran bien percibidas los ciudadanos y resulta ser que la Secretaria de Salud, Mónica Rangel Martínez, que trabaja en el gobierno priísta de Juan Manuel Carreras López, es la que dio positivo en la encuesta que manda hacer Mario Delgado Carrillo.

Ella sacó un 37 por ciento de las preferencias de los ciudadanos y en gran medida porque ha realizado un buen papel en el bordaje de la pandemia de COVID-19 en la vecina entidad, sus contrincantes quedaron muy por debajo, Francisca Reséndiz con un 11 por ciento y Marcelina Oviedo con apenas el siete por ciento.

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