Editoriales

Gaceta

Por: Raúl Terrazas Barraza

*Regeneración y su amarga realidad

Sucedió en Nuevo León y será en todo el país, porque los grupos de la nueva izquierda no están unificados, más bien se trata de fracciones de grupos que se fueron de bruces con el Partido Movimiento de Regeneración Nacional por la oferta presentada en el sentido de que, el PAN y el PRI ya no servían, por tanto, esa corriente era la mejor alternativa para el voto en el 2018.

A tres años de distancia, los mexicanos están desencantados de la mini-corriente de izquierda, aunque no aceptarán por nada del mundo que se equivocaron, porque izquierda verdadera, todavía la del Partido de la Revolución Democrática y de alguna manera insípida, la del Partido del Trabajo.

En la ciudad de Monterrey a donde Mario Delgado Carrillo, fue a estrenarse como dirigente del Partido Regeneración, no le salieron las cosas como esperaba y un grupo de personas llegó hasta el sitio en el que se realizaba la Convención para elegir a la candidata a la gubernatura, Clara Luz Flores Carrales, una expriísta que fue alcaldesa del municipio de Escobero y además es esposa de Abel Guerra Garza, un tamaulipeco muy ligado al PRI en el pasado, porque hasta fue su dirigente en Nuevo León.

Desde luego, los manifestantes que impidieron la realización del evento están en desacuerdo que el dirigente nacional del partido del gobierno federal entregue en bandeja de plata la candidatura a la expriísta, quien apenas en febrero pasado renunció al tricolor, para declararse agente libre para buscar la candidatura al gobierno de la entidad vecina, ya sea por el PAN, Regeneración o como independiente.

Al PRI lo dejó porque su desempeño como servidora pública, dejó de ser compatible con la evolución del partido que les dio todo a ella y a su marido, además de que, ese partido dejó de aportar valor al municipio, al estado y al país, de manera que voltearía a ver otro tipo de membretes.

Los inconformes con el proceder de la dirigencia nacional, fueron considerados como emisarios del Gobierno de la entidad, que tiene a su cargo el independiente, Jaime Rodríguez Calderón, aunque el que daba la cara era Cuauhtémoc Sánchez Morales, un dirigente del regeneracionismo y que además es el treceavo Regidor del municipio de Escobedo, el mismo que tiene a su cargo la expriísta.

El asunto es que esa versión de inconformidad de las fuerzas regeneracionistas se verá en todas las entidades y ante ello, Mario Delgado Carrillo, no tendrá que pulir su discurso, solo remarcar que se trata de personas que envían sus adversarios, en especial, los Gobernadores que están en contra de la forma en que se maneja el Gobierno de la República y en especial el presupuesto de egresos.

En Tamaulipas, la gente que se la rifó con el partido Movimiento de Regeneración Nacional y que se quedó sin el respaldo de un guía como lo fue el abogado José Antonio Leal Doria, quien falleció el día de las elecciones locales del año pasado, no quieren saber nada de los políticos que militaban en otros partidos políticos y que están allí en espera de que el comité nacional o los representantes que mande, determinen a quien entregarán las candidaturas para las alcaldías, diputaciones locales y desde luego la integración de las planillas para los Ayuntamientos.

Por el momento se trata de las gubernaturas, en dónde el nuevo dirigente de Regeneración Nacional tiene que enfrentarse al descontento de los suyos, pero, sucederá en todo tipo de candidaturas y, como no tendrá tiempo para limar asperezas con los grupos, terminará por dejar en manos de terceras o cuartas personas, situación que generará más desencanto y que, equivale a la caída de la votación en las urnas el primer domingo de junio del año entrante, ya que los electores buscarán mejores alternativas.

La dirigencia nacional de Regeneración no tiene trabajo en las entidades del país, aunque eso debería ser lo de menos, porque es el partido en el poder a nivel federal y, la verdad de las cosas es que tratar de armar la estructura no es nada sencillo, porque esas fracciones de grupos de izquierda que se la jugaron con el creador del partido político que ganó las elecciones presidenciales del 2018, están sueltas y descontentas ya que, el cambio que vieron de la lucha política al ejercicio del poder, les ha dejado malas y amargas experiencias, porque se les niegan los beneficios del gobierno.

Si de la candidatura al Gobierno de Tamaulipas se trata, en el escenario actual, los regeneracionistas que se la jugaron en el 2018, están en contra de que pudieran entregársela al Delegado del Gobierno Federal, José Ramón Gómez Leal, porque es quien más mal les ha tratado, tampoco están de acuerdo con que se la vayan a dar a un desarraigado como Rodolfo González Balderrama, porque no tiene méritos y lo pero, que de política y necesidades de los tamaulipecos no sabe nada.

Tampoco están de acuerdo en que Adrián Oseguera Kernión, alcalde de Madero, quien se pretende reelegir ene l cargo, si es que, el Diputado Federal Erasmo González Robledo no se decide a ser candidato a la alcaldía de ese municipio, porque creen que, de forma especial en ese lugar, existen personas con carreras políticas regeneracionistas que tienen más méritos.

Es más, los que se la jugaron con el grupo que trabajo en las elecciones del 2018, están ciertos de que, ni siquiera el Senador Américo Villarreal Anaya, merece ser el candidato a gobernador y que, sería mejor candidata su compañera Senadora María Guadalupe Covarrubias Cervantes, por tanto, prospecto natural de los grupos, debe ser el reynosense Héctor González Garza, actual funcionario de la Secretaría de Gobernación y que no ha dejado de acudir a las regiones de Tamaulipas para llevar su mensaje de trabajo a favor de la nueva izquierda.

Son 15 las candidaturas de gobernadoras y de gobernadores que tiene que definir Delgado Carrillo y, al igual que en Nuevo León, la realidad será amarga, así que, recomendable será que haga piza y corre, porque si se queda por períodos largos de tiempo, corre el riesgo de que lo linchen de las entidades, en virtud de que nada puede hacer para quedar bien con las bases, dado que, la definición de las candidaturas con una visión empañada desde la capital del país chocará siempre con la realidad.

Es probable que, para de aquí al 2022, los regeneracionistas de Tamaulipas hayan cambiado de idea y en lugar de esperar la decisión del comité nacional, desde este momento decidan que van con Eduardo Gattás Báez, para la gubernatura, habida cuenta de que sí la hará como candidato a la presidencia municipal de Victoria o bien, que al alcalde de Matamoros, Mario Alberto López Hernández, haya crecido lo suficiente para que, desde el Palacio Nacional lo vean como el mejor prospecto se candidato a la gubernatura.

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