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Gaceta

Por: Raúl Terrazas Barraza

*Los tránsfugas

Aquello que hace mucho tiempo fue estudiado desde su concepción jurídica por el maestro Luis Efrén Ríos Vega, el transfuguismo político, es decir, cuándo los políticos se van de un partido a otro, porque sus expectativas quedaron cortas o quienes están en las dirigencias tienen otro sentido de las cosas y otra dimensión de hacer política.

De transfuguismo en gran escala y de figuras de la política se han formado partidos políticos, un ejemplo de ello, el PRD que surgió con la corriente crítica del PRI y porque la izquierda mexicana estaba tan desgastada que amenazaba con autoliquidarse y desaparecer del plano electoral.

La figura de figuras fue el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien había quemado sus naves en el PRI porque resultó más de izquierda que de centro conjuntamente con líderes de la izquierda y otros compañeros de su partido, pretendieron ganar aquella elección presidencial en la que se cayó el sistema y que permitió que renaciera la izquierda y a partir de allí en México la democracia la hacían tres partidos.

Los estudiosos del derecho hacen ver que el transfuguismo político es un concepto nuevo y hace más de 10 años se consideraba como la forma de entender la transición democrática del país, es por ello, que a muchos priístas se les considera como tránsfugas porque su actuar dio cauce a nuevas corrientes políticas, porque además del PRD se puede citar a partidos como el PARM, PCD, Democracia Social, Partido Alianza Social, el Social Demócrata, el Humanista, Nueva Alianza y Encuentro Social, que tuvieron a ex priístas como sus mejores representantes, una de ella la maestra Elba gordillo Morales, quién dejó al tricolor para encabeza el PANAL y ahora que perdió el registro, l siguió de frente con los ex priístas para dar forma al Partido en formación Redes Sociales Progresistas.

Quizá haya que señalar que antes del año dos mil el transfuguismo no fue un problema para el partido hegemónico, porque supo manejar términos como la disciplina, unidad y lealtad hacia la línea presidencial, incluso era sabido que aquel que traicionaba a su partido se le castigaba en sus aspiraciones políticas.

El asunto es que, cuándo apareció la alternancia del poder en las entidades del país y en la presidencia de la República, el transfuguismo político se convirtió en un deporte nacional, porque se consideró como una forma de hacer política, dado que cambiarse de un partido era básico para ganar poder, por tanto, en los apuntes de Ríos Vega en su estudio sobre este fenómeno, señala que la deslealtad y la disidencia tuvieron un alto grado de rentabilidad y daba satisfacción al doble porque exhibían su rompimiento con el partido que los formó y podían canalizar con holgura su necesidad de ser oposición en un escenario en el cual había perdido credibilidad y votos 

En la antesala de un año electoral en el cual se disputarán la Cámara de Diputados Federal, 15 gubernaturas, Alcaldías y Congresos Estatales, queda claro que las alternativas que tendrán los electores serán diversas y en ellas habrá tránsfugas de todo tipo, en virtud de que, ya no es solo un asunto de salirse para formar un partido, sino de irse de una organización a otra para conseguir una candidatura de lo que sea.

Podría entonces decirse que el transfuguismo político pasó de lo macro a lo micro y que es la causa de las complicaciones que tiene la democracia mexicana actual, esto es, la fragmentación partidista, ideológica y política, en virtud de que irse de un partido es bien retribuido en las urnas.

DE esto sabe mucho el expriísta y expanista Gustavo Cárdenas Gutiérrez, porque se llevó su capital de votos del PRI al PAN y del PAN al Partido Movimiento Ciudadano en el que está ahora y que, a pesar de los líos internos con los jóvenes que creen que ganaron gracias a sus campañas y no a los votos del empresario matamorense, ese capital electoral que tiene podría alcanzarle para ser de nuevo alcalde de Victoria o Diputado Federal.

El exdiputado Felipe Garza Narváez, también tiene su capital político y hay quienes creen que si deja de ser funcionario de Gobernación, puede llegar a la alcaldía como candidato del partido del Gobierno Federal, Movimiento de Regeneración Nacional y hacerlo con más facilidad que el otro tránsfuga, Eduardo Gattás Báez.

Pero, no todo queda allí, porque el transfuguismo en lo micro, tiene otra degradación, propiciada por los mismos partidos políticos ya que, en lo obscurito se hacen negociaciones para que algunos políticos de partidos diferentes que tienen capital político en votos, puedan entrarle la jugada, es el caso del contador Oscar Almaraz Smer, quien está muy puesto para la revancha por la presidencia municipal de Victoria, sin embargo, la primer pregunta de la gentes es que, por cuál partido se lanzará ya que, no creen que si es por el PRI pueda ganar con facilidad y, al menos en la capital de Tamaulipas, se trata de el ganador de la elección deje sin lugar a reclamos a sus contrincantes.

Para las elecciones del 2021, es seguro que los ciudadanos votarán por muchos tránsfugas, los habrá de todos colores y sabores, ya que, en el supuesto de candidaturas para el Partido México Libre, la lógica es que sean panistas quienes acepten trabajar para sacar votos a favor de ese instituto que están en formación a partir de la decisión tomada por el matrimonio ex presidencial, Calderón-Zavala.

Igual sucederá con el Partido Redes Sociales Progresistas, porque se verá en el maestros tránsfugas que dejarán el PRI o el PAN para ser candidatos a cargo de elección en el 2021, ni modo que no, porque de dónde sacará gente la profesora Gordillo Morales, así que el maestro Enrique Meléndez Pérez va que vuela para una candidatura, en el entendido de que ya fue diputado por el PRI.

Dijo alguien en la mesa de un café que de tránsfugas estarán llenas la boletas electorales del 2021 y nadie quiso apostar en sentido contrario, porque se antoja como la situación más lógica en un escenario donde las elecciones no serán de partidos políticos, sino de personas que han transitado por la política.

El asunto es que no hay castigo alguno para quienes deciden este camino, porque es cuestión de libre participación electoral y la determinación de seleccionar la postulación, sin importar que sea producto de la deslealtad y la traición al momento optar por la candidatura.

Desde el punto de vista jurídico, si toda persona atiene derecho a asociarse y participar en un partido, también lo tiene de dejar de hacerlo y ejercer su libertad para ser postulado por otro partido y, se considera que prohibir la postulación de un candidato de un partido diferente, afectaría la libertad de los partidos para presentar candidatos externos, candidaturas comunes o coaliciones, de ahí que, el transfuguismo llegará con todas las de la Ley.

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