Gaceta

Por: Raúl Terrazas Barraza
Expectativas y realidades a futuro
El escenario político en Tamaulipas llegará a ser una olla de presión que llegará a su punto de mayor riesgo a fines de este 2026, porque en septiembre, el Instituto Electoral de la entidad que tiene a su cargo el Consejero Juan José Ramos Charre, incluso, se calcula que el ambiente tendrá serias complicaciones al grado de convertirse en una lucha sin cuartel al interior de todos los partidos políticos.
Desde luego, más allá de la percepción de analistas políticos, que siguen el desempeño de potenciales precandidatos y candidatos, mismos que comenzaron a moverse en todas direcciones sin respetar espacios y tiempos a los que se quedaron en el límite de la competencia en el proceso anterior, el del 2004, pero, también hay componentes estructurales y sociales que lo confirman esa lucha de ambición política.
Por lo pronto, entre las causas que complicarán los escenarios políticos, ya en este mes de marzo, están, el reacomodo de las fuerzas políticas tanto a nivel municipal, distrital y estatal, los actos anticipados de precampañas como parte de un binomio que integra el oportunismo para aprovechar la función pública para hacer futurismo y, desde luego, la ambición en todas sus facetas, política, de reflectores, económica y de poder.
En el escenario actual, los municipios de la zona fronteriza y del sur de la entidad, son el principal botín para las aspiraciones de políticos oportunistas, circunstanciales y despistados que creen que, con aparecer en la boleta o en las preferencias de encuestas, es suficiente para que voten en automático por ellos, por ello, como grandes centros de servicios, bastiones de recursos económicos y control territorial, están en la mente de muchos.
Antes de la competencia entre los partidos políticos, la lucha interna en ellos se acrecentará después de las vacaciones de Semana Santa, al grado que, las y los diputados locales que quieren ser alcaldes en el 2027, tratarían de apresurar el actual periodo ordinario de sesiones para irse a los municipios a hacer territorio y con ello mejorar las preferencias de los ciudadanos hacia ellos.
En esa lucha hacia adentro en los partidos políticos, siempre se genera desgaste y las estructuras, en caso de que las haya se cimbran, por eso, el punto de quiebre en el partido regeneración es cuidar las posibles reelecciones y el hecho de que, desde las diputaciones haya saltos a los Ayuntamientos, aunque no puede dejarse de lado el cuidado de las estructuras para crear una base de votos que mantenga a los partidos en el ánimo de los ciudadanos.
Ese calendario de la ambición política que ya se echó a andar con las precampañas reales que ya pueden verse en todos los municipios y distritos de la entidad, implican el posicionamiento de nombres, marcas y aspiraciones, por eso hay informes y declaraciones legislativos, organizaciones creadas en las últimas fechas y a modo, apertura de oficinas de gestión y gran actividad en redes sociales de personas que, hasta hace semanas ni se veían, pero, ahora buscan llegar al mes de septiembre con números a favor para negociar candidaturas entre octubre y diciembre.
Mención aparte en este escenario merece la postura de las y los ciudadanos, que se define, cuándo menos de tres maneras, desconexión de la política y de quienes dicen protagonizarla, la existencia de un abismo cada vez más profundo entre el compromiso político, el ejercicio de la política y el complimiento de las promesas establecidas durante las campañas proselitistas de procesos anteriores.
En el momento crítico de esa separación entre políticos y votantes, quizá tenga que ver un elemento que se conoce como fatiga democrática y que, en otra palabra es el hartazgo porque el ciudadano promedio en Tamaulipas cree que, al margen de la ideología, tipo de movimiento, naturaleza, color o tamaño de los compromisos, las necesidades sentidas permanecen, por ejemplo, mejores servicios básicos y el cada vez más urgente programa de mantenimiento en la infraestructura urbana.
Queda entonces decir que, en la antesala de la política y la punga por llegar a septiembre con un buen grado de posicionamiento, es indispensable que el espectáculo por la disputa de precandidaturas y candidaturas, se vea como un pleito por botines, en donde los ciudadanos no se sienten tomados en cuenta y da pie al alejamiento y desinterés para participación en las casillas en junio de 2027, cuyas elecciones marcarán la pauta para las siguientes de carácter local que se realizarán en el 2028.
Total, en el escenario actual, está identificada una etapa de mucha politización de las élites y poca a nivel ciudadano, asimismo que, pronto los políticos están andarán a la carrera por mantenerse en la grilla y en el presupuesto y las personas que votarán esperan propuestas que solo sirvan para ganar por ganar, sin preocuparse por ganar para cumplir compromisos.


