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Por: Raúl Terrazas Barraza

*Hay de corrientes criticas a corrientes criticas

La Corriente Crítica que tiene el PRI actual, en nada se parece a la que tuvo a mediados de los años ochenta, porque de ésta última salió un puñado de inconformes que habían escalado infinidad de posiciones político-electorales, como Senadurías, Diputaciones, Gubernaturas tipo la de Michoacán en la que estuvo el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Era, la de hace unos 35 años una corriente en contra del sistema, porque el hijo del General Lázaro Cárdenas del Río, se molestó mucho por la designación del que sería candidato presidencial del PRI, Carlos Salinas de Gortari, de manera que, con una organización que denominaron Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, FCRN y tanto del respaldo del PARM que manejaba el tamaulipeco Carlos Cantú Rosas como del Partido Popular Socialista se lanzaron al ruedo para darle forma a una nueva corriente de izquierda que denominarían Frente Democrático Nacional, FDN.

Se unieron además otros partidos minoritarios como el Verde Mexicano, el Social Demócrata, el Socialista Unificado de México, el Mexicano de los Trabajadores, el Revolucionario de los Trabajadores y un movimiento de orientación socialista y ya como FDN hicieron candidato a Cárdenas Solórzano, quien con sus acciones anti-PRI logró que ese Frente se convirtiera en la segunda fuerza electoral de las elecciones presidenciales de 1988, mismas que perdió.

Fue un movimiento que no se detuvo y la corriente crítica que salió desde las entrañas del PRI, en 1989 dio forma  a aquello que hoy queda del Partido de la Revolución Democrática y en el que coincidieron los líderes de los partidos izquierdistas y socialistas, entre ellos hasta el actual diputado Porfirio Muñoz Ledo, quien el año pasado quiso ser el dirigente del Partido Movimiento de Regeneración Nacional constituido por el presidente Don Andrés López Obrador.

Aquella corriente critica dio para mucho y la de ahora que representa en la entidad Saúl Gutiérrez Soto, desde la semana pasada, dará para casi nada, ya que critica, crítica, es posible que no sea.

Podrán darse disentimientos marcados, con la idea de que los directivos de esa organización cambien su forma de proceder, cosa que ya se ha hecho y que, en términos generales se enfocan en militantes y simpatizantes para que las decisiones coincidan con aquello que piensa la gente.

En el evento de la toma de protesta de la Corriente Critica estatal, estuvo el responsable de esa organización en el país, Genaro Morales Rentería, estuvo además el nuevo enviado del comité nacional del partido, Felipe González Alanís, quien por cierto no es familiar de los González Alanís de Llera que son ahora empresario en Ciudad Victoria en el rubro de mobiliario para fiestas, servicios de paquetería o cualquier tipo de uniforme.

El dirigente del PRI en la entidad Edgardo Melhem Salinas, pidió a los críticos de su organización que vayan a la calle para saber que quieren los ciudadanos del partido, en el entendido de que las puertas de ese partido están abiertas a la sociedad y en el entendido de que haya critica constructiva, pero, no como la de hace más de 35 años que sirvió para construir la izquierda, al grado que, en las elecciones, tras una segunda derrota como candidato presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en 1994.

Tiempo después lograron tomar el control del Distrito Federal para enraizar el izquierdismo que dejó de funcionar por la ambición personal de uno de los suyos para llegar al poder federal con su propio partido, cosa que se logró en el 2018, al triunfar en las elecciones presidenciales el PMRN.

Pudiera ser que, debido a la crisis electoral que tiene el PRI, los de su corriente critica puedan generar información que den pie a estrategias sólidas para reencausar al que fuera uno de los partidos más poderosos y pueda reposicionarse en la escena estatal.

Que el PRI esté de nuevo en la mente de los electores es difícil y complicado, sin embargo, resulta relevante la postura de algunos de sus hombres actuales como el exdiputado y exdirigente estatal, Ramiro Ramos Salinas, un nuevoladerense que se ha atrevido a decir no a la coalición con otros partidos políticos para la sucesión gubernamental del año que viene y que, si hay posibilidades de que puedan remontar, porque las condiciones políticas para la elección del próximo gobernador, cambiaron en los últimos meses.

De forma personal, el exlegislador tiene una estrategia para mostrar todos los días su intención de abanderar la causa tricolor para el proceso del año venidero.

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