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Por: Raúl Terrazas Barraza.

*Más impuestos a refrescos, por salud

De las malas noticias para la salud de los mexicanos, es que, a pesar de los aumentos en el precio de los impuestos para las bebidas azucaradas, el consumo de refrescos no disminuye, porque de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Yale, en Estados Unidos, el vecino país del norte, ocupa el segundo lugar en ingesta, con 118 litros por persona por año.

Mientras tanto, en México, se toman 163 litros por persona de manera anual, en el entendido de que, las bebidas azucaradas, están relacionadas con la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, envejecimiento prematuro, adicción, problemas dentales y de conducta.

Según el investigador, Florence Theodore del Instituto Nacional de Salud Pública, el consumo de refrescos en México es considerado como una acción cultural de la población, al estimar que una familia puede destinar hasta el 10 por ciento de sus ingresos totales en la compra de refrescos, en tanto que, en las comunidades rurales, siete de cada diez niños desayunan con una bebida de este tipo y en las ciudades, los adultos también lo hacen igual.

Hay un término que los investigadores acuñaron en esto del alto consumo de refrescos en el país, que el anclaje del refresco en la alimentación de los mexicanos es desde la cuna hasta la tumba, debido a la negativa de las personas para eliminar la ingesta, a pesar de que muchas de ellas parezcan de diabetes.

Otro estudio realizado en el 2015, mediante el cual se midió el impacto del aumento a los impuestos de las bebidas azucaradas, determinó que sí bajó el consumo, hasta en un nueve por ciento, situación que impidió que hubiese unos 400 mil casos nuevos de diabetes, dato que se repitió para el 2016, sin embargo, para el 2018, el aumento de impuestos ya no impactó en la limitación para el consumo de ellos, en especial los llamados de cola, por ello es que, México superó a los Estados Unidos en la ingesta percápita al año.

Este tipo de apreciaciones sobre las bebidas azucaradas y su impacto en la salud de los mexicanos, deben hacerse para entender el porqué, en la Ley de Ingresos de la Federación para el 2020, aparece un aumento en los impuestos para las bebidas azucaradas y varios productos, como los chocolates y dulces que costarán más por ese tipo de gravamen, con el cual se busca desalentar el consumo en virtud del daño que representan para la salud.

Obvio, el escenario es difícil, dado que, loso hábitos alimentarios de la población mexicana no mejoran, aun cuando la salud está de por medio o, dicho en otras palabras, cada persona le quita años a su vida por el error diario de no alimentarse más sano.

Si ya se demostró que, al aumentar los impuestos a los productos con alto contenido calórico, en el 2020 se repetirá el ejercicio, pero, ahora con la mira más alta, lograr que un millón de personas no contraigan diabetes por el consumo de refrescos, sobre todo los llamados de cola y en cambio tomar más agua natural o de aquella que pueda elaborarse con frutas.

Los otros.

Los castillos en el aire que hicieron los vendedores de protección para los autos chuecos, sobre la inclusión, en la Ley de Ingresos del año que viene, de la nacionalización de ese tipo de unidades, se derrumbaron en cuánto la propuesta hizo su aparición en la Cámara de Senadores, ya que, fue eliminada, sin muchas explicaciones.

El asunto es que, organizaciones como la ONAPAFFA, todavía creen que sucederá, en virtud del noble fin que suponen los recursos generados, porque se dijo que destinarán a los programas de salud que tiene en proceso la administración federal regeneracionista.

La Ley de Ingresos considera la nacionalización, se vio en la Cámara de Diputados y hasta se llegó a comentar que ya estaba aprobada, sin embargo, en la otra Cámara, la de Senadores, se dijo todo lo contrario, así que la moneda está en el aire y quizá se queden con ella los fabricantes y vendedores de unidades nacionales, para evitar que los carros y camionetas chucas puedan contar con placas verdaderas a un bajo precio, como se cree que sucederá.

Ahora, si es de quienes apuestan a que sí habrá nacionalización, todas las organizaciones enlistadoras de vehículos, están prestas y tienen abiertas sus puertas de par en par, para darle una placa de plástico hasta con los colores característicos de las administraciones federal y estatales, para que los agentes de tránsito no le molesten y que, goce de impunidad, no le hace que no pague impuestos.

Hay información en el sentido de que, en las oficinas de las organizaciones nacionalizadoras, hasta pueden conseguir el tipo de vehículo que cualquier persona quiera y ya puesto en cualquier ciudad de Tamaulipas o del país, sin riesgo de que sean confiscados.

El otro lado de la moneda tiene que ver con la determinación de las autoridades federales para iniciar el decomiso de las unidades chuecas, en el momento que se defina la no inclusión en la Ley de Ingresos del Decreto para la nacionalización y que, los recursos que lleguen a obtenerse de ello, se destinen en forma directa a los programas de salud que llevará a cabo el Instituto Nacional que ya fue creado por Ley hace unas semanas.

 En esta semana, el delegado del Gobierno Federal en Tamaulipas, José Ramón Gómez Leal, tiene que resolver las necesidades de insumos que tiene el IMSS porque el titular de la Delegación Regional, doctor Fernando López Gómez, no puede comprar el materia médico indispensable para la atención de los pacientes hospitalizados o aquellos que serán intervenidos para solucionar sus problemas de salud.

Hace unos días el funcionario federal fue encarado por personal médico y paramédico, quienes le hicieron ver las penurias que pasan para cumplir con su responsabilidad de atender a los trabajadores derechohabientes del IMSS y sus familias, todo porque existen procedimientos administrativos parados o que se ejecutan con mucha lentitud por la falta de buenos oficios de los responsables en la Delegación Regional.

Al parecer una situación muy parecida se vive en todas las Delegaciones de las dependencias Federales, en las cuales, además de recortes de personal y de recursos, prevalece un clima de gran incertidumbre, respecto a las acciones que deben de llevar a cabo conforme a los programas de trabajo y desde luego en materia laboral.

La preocupación de los usuarios de las dependencias ha acrecido, porque cada vez que acuden a solicitar el apoyo a través de los programas o la realización de trámites de servicios, se enteran que la eficiencia es cada vez menor y, sin necesidad de preguntar, los mimos empleados precisan que podrían no atenderles debido a que no cuentan con recursos suficientes para ello.

La solución también está en las manos del neo regeneracionista Gómez Leal.

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