El Redactor de Soto La Marina

Martes, 7 de febrero de 2012.
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Egidio, la incógnita gubernamental

Cierto es que para el 90 por ciento de los tamaulipecos lo que más les interesa es conocer los planes y proyectos que habrá de emprender en su Plan de Desarrollo Estatal el ingeniero Egidio Torre Cantú, para desarrollarlo a lo largo y ancho de seis años en beneficio obviamente de quienes habitamos este pedazo de suelo que Dios nos dio.

El otro 10 por ciento de los ciudadanos están más bien interesados en conocer nombres y más nombres de quienes habrán de integrar el Gabinete que dirija el inminente sucesor del Gobernador en funciones, ingeniero Eugenio Hernández Flores, a quien de hecho y derecho, le compete meter mano en cuanto a la selección de aquellos ciudadanos ejemplares que estarán ocupando las Secretarías, Subsecretarías, direcciones, subdirecciones,  jefes departamentales, etcétera.

Por regla general siempre ha sido así, aunque ahora la incógnita, el misterio y el secreto,  radica en que sí Egidio respetará los compromisos políticos que había hecho su hermano, el estimado doctor Rodolfo Torre López, quien por cierto éste jueves 29 de julio cumple un mes de haber sido acribillado a sangre fría, escasos seis kilómetros al oriente de ciudad Victoria, sobre la carretera a Soto la Marina, cuando se desplazaba hacia el aeropuerto para de ahí trasladarse  vía aérea al tres veces heroico puerto de Matamoros.

 

Hoy en día tenemos un Gobernador electo en circunstancias por demás especiales, jamás dado en la historia política de México, donde la premura del tiempo, fue uno de los factores que más llamó la atención y que, sin embargo, fue suficiente para alertar a los electores, hacer despertar su conciencia cívica y ganar el PRI la elección escasas 48 horas después de haber dado el último adiós al médico que se había ganado el cariño y el afecto de la sociedad en general.

Y fue ese generoso llamado a la conciencia cívica que los hizo salir a la calle, dirigirse a las urnas y cruzar la boleta con la imagen del PRI, a sabiendas de que el sufragio iba dirigido al ingeniero Egidio Torre, en apoyo a sus justas aspiraciones sucesorias de acuerdo a la propuesta del mismo instituto político.

Hoy, las elecciones han quedado atrás, lo mismo que el registro histórico de un crimen que no tiene ningún parangón en la historia contemporánea de México, lo mismo que los dimes y diretes de los partidos políticos y apostadores cafeteros que buscaban llevar agua a sus molinos.

Hoy, la historia y clara y concisa: hay que ver hacia delante y, por ende, hay que seguir los sigilosos pasos de Egidio Torre Cantú, de quien sabemos esporádicamente que “se anda moviendo en Tamaulipas”, recibiendo todo tipo de apoyo extemporáneo, cuando lo que hoy en día se requiere es conceptuar los alcances de una relación entre pueblo y gobierno.

Hay que vivir la realidad, como reza aquél aforismo impreso por el ex alcalde, ex diputado,  ex Procurador General de Justicia, ex representante de Tamaulipas en la ciudad de México, ex karateca y justiciero filósofo de Guemez, Ramón Durón Ruiz, en su libro “Palabras de todos para Todos”: “un alma delicada se duele de saber que alguien le debe agradecimiento; un alma generosa, al saber que lo debe a alguien”, y es en esa medida como Egidio tiene que compenetrarse en todos los círculos sociales de Tamaulipas para agradecer el apoyo brindado al proyecto político de su hermano Rodolfo y al voto de confianza que le dieron a él-a Egidio- para que el sufragio de última hora le favoreciera y así luchara por que “el sueño de Rodolfo no se rompa”.

Era un sueño que contemplaba el bienestar social de los tamaulipecos, con propuestas enriquecidas por las opiniones de quienes con su aportación desean la construcción de un Tamaulipas mejor.

El valor supremo de Tamaulipas es su gente y la razón de ser de sus gobernantes es servirle, solía decir Rodolfo, quien pregonaba asegurar  la existencia de oportunidades iguales para el libre desarrollo de las personas, con calidad de vida y en un ambiente seguro y en paz, como una de las grandes aspiraciones de quien deseaba gobernarnos y quien por esas cosas de la vida, vio truncadas sus aspiraciones por las traicioneras balas de un comando hasta ahora desconocido.

Hoy, más que destacar las bondades de quien habrá de gobernarnos a partir del primero de enero de 2011, debemos hacer hincapié en lo que el pueblo está demandando, como la situación que viven miles de familias al perder sus hogares a causa del Huracán “Alex”, y que de hecho, le corresponderá a Egidio concluir con los trabajos de rehabilitación.

Esto en virtud de que el tiempo se le vino encima a Eugenio, el hombre sensible, generoso, que en mucho a contribuido al desarrollo de nuestra cada vez más linda y próspera entidad federativa flagelada, acaso sí, por el fenómeno meteorológico que vino a trastocar los planes de crecimiento y fortalecimiento económico.

Ni qué decir del sufrimiento de nuestros hermanos afectados hasta la médula por las inundaciones y vientos huracanados, principalmente en 30 de los 43 municipios tamaulipecos, como son: Nuevo Laredo, Miguel Alemán, Ciudad Gustavo Díaz Ordaz, Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Camargo, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso, Matamoros, San Fernando, Abasolo, Santander Jiménez, Méndez, Burgos, Cruillas, San Carlos, Nuevo Padilla, Hidalgo, Villagrán, San Nicolás, Mainero, Casas, Soto la Marina, Xicoténcatl, El Mante, González, Tampico, Madero, Altamira, Guemez.

Lo anterior es sin contar con las afectaciones en otros municipios como: Ocampo, Tula, Jaumave, Miquihuana, Gómez Farías, Antiguo y Nuevo Morelos, Palmillas, como un claro indicio de que todo Tamaulipas resintió en mayor o menor grado las inclemencias del tiempo que aún sigue causando estragos, como las inundaciones de la zona sur del estado.

Para resarcir los daños con programas viables, no cabe la menor duda de que cae como anillo al dedo otro Gobernador Constructor, como Egidio Torre, que conoce a la perfección los mecanismos de construcción, dada su calidad profesional de Ingeniero Civil egresado del Tecnológico de Monterrey, de cuyo semillero de profesionistas emergió también Eugenio Hernández Flores, quien hasta ahora ha tenido excelentes resultados al frente de la administración pública estatal.

¿Y quienes son los amigos de Egidio?

Es la pregunta que todos se hacen, principalmente aquellos que desean saber más que Nostradamus, para ir preparando terreno y hallar cobijo sexenal en la próxima administración, ante el temor manifiesto de quienes integraban el equipo triunfador de Rodolfo y de todos aquellos que, sin compromiso alguno, anduvimos –me agrego a la lista eh- en la mayoría de los eventos políticos que presidió el estimado médico victorense, dándole ánimos y alentándolo a seguir adelante en su proyecto.

A  no escatimar esfuerzo y a proseguir sin descanso en su propósito de estar cerca, muy cerca de la gente, de aquellos hombres, mujeres,  jóvenes y niños que lo recibían con los brazos abiertos.

De aquella gente humilde, sencilla, pero de gran corazón que se entregaban a los afanes de Rodolfo y a quien le pedían no los olvidara cuando llegara a ser Gobernador en funciones.

De aquella gente del devastado campo agropecuario que reclama ayuda emergente para seguir sacándole jugo a la tierra.

De aquellos niños que clamaban por un par de zapatos o de una despensa para comer cuando menos frijolitos y arroz, de aquellas mujeres que rogaban por servicios médicos, de aquellos desempleados que pedían fuentes de empleo, de aquellos productores que clamaban por fuentes de comercialización para sus productos.

En fin, eso es lo que tendrá que ver Egidio, un empresario de la construcción que ahora deberá de cambiar su política de trabajo empresarial por la de una política de servicio y atención a los tamaulipecos, aplicando la sensibilidad  para atender todos los problemas comunes.

Los nombres de quienes integrarán su próximo Gabinete Gubernamental, eso queda en manos de Eugenio Hernández, del mismo Gobernador Electo, de Tomás Yarrington Ruvalcaba, de Manuel Cavazos Lerma, de Enrique Cárdenas González y de aquellos alcaldes que también querrán meter mano como Ramón Garza Barrios, Erick Silva, Oscar Luebbert Gutiérrez y hasta Roberto Benet, ya sea para pedir ser incluídos en el próximo Gabinete o bien recomendar a sus compadres y amigos.

Todavía quedan cinco meses para que se lleve a cabo la integración del nuevo equipo gubernamental, 150 días con sus noches que marcan un tiempo demasiado largo para los desesperados  y un tiempo demasiado corto para que se extinga el ejercicio constitucional de Eugenio Hernández Flores.

Por eso, hoy démosle tiempo al tiempo, dándole valor a la vida y….

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