Editoriales

Gaceta

Por: Raúl Terrazas Barraza

*Alcaldes arrepentidos

De ser lamentable que a un mes de concluir en sus cargos más de 20 presidentes municipales, no resuelvan su crisis financiera internas y peor aún es que, la secretaría de Finanzas el Gobierno de la entidad que tiene a su cago la contadora María de Lourdes Arteaga Reyna nada puede hacer por ellos.

Incluso, debido a las graves dificultades económicas enfrentadas durante casi toda la administración en este trienio, es que, no hay alcaldes felices en este momento, pero, seguro cambiarán al modo opuesto, en cuánto superen dos grandes desafíos que tienen en frente, la rendición obligada del Tercer Informe de la administración que debe llevarse a cabo en el mes de septiembre y entregar las riendas de las alcaldías el primero de octubre que viene.

Superados esos dos compromisos, podría decirse que gritarán de felicidad al llegar a sus hogares y ya será dentro de unos meses cuándo les caiga el veinte respecto a la rendición de las cuentas que debieron de presentar en forma ordenada ante la Auditoría Superior del Estado, que es la instancia que elabora los proyectos de dictámenes que tienen que aprobarse en el Pleno Legislativo a efecto de corroborar que el uso de los recursos, escasos, en muchos de los casos, fue correcto.

En caso de que esto último no suceda, la cara de felicidad que pueden tener los aún alcaldes tornará sus facciones en terroríficas, porque de faltar notas comprobatorias de los gastos, corren el riesgo de que el Congreso del Estado no apruebe sus cuentas públicas y que, a través de la Auditoría Superior del Estado que tiene a su cargo el ingeniero Jorge Espino Ascanio finquen responsabilidades penales con el respaldo de la Fiscalía General de Tamaulipas.

En virtud de la condición en que se encuentran más de 20 Ayuntamientos, resulta lógico que la Secretaría de Finanzas recibiera peticiones de ayuda financiera, porque debieron de enfrentar reducciones de las participaciones que el Gobierno de la República debió de enviar a través del Gobierno estatal y por más que los alcaldes lanzan indirectas o directas a los funcionarios estatales, para que autoricen recursos adicionales a fin de terminar bien el trienio con los trabajadores sindicalizados, sus funcionarios y desde luego con los proveedores que les han aguantado muchos meses para la liquidación de las factoras presentadas por la prestación de servicios.

El Gobierno municipal de Ciudad Victoria, ya lo dijo la alcaldesa, María del Pilas Gómez Leal, concluirá sin deudas y con números correctos, aunque casi toda la población sabe que es a costa de limitar sus acciones hasta en servicios públicos que es algo que cala muy hondo a la ciudadanía.

No deben de tener tampoco dificultades los otros municipios grandes de la entidad, que son más de 10, porque los alcaldes debieron tener la visión de cuidar su desempeño en finanzas, para que, quienes se queden en su lugar, en caso de que no se hayan reelecto, no les echen la caballería encima desde el primer minuto del primero de octubre en que cambian ediles y funcionarios.

Consultado con tres presidentes municipales, el respaldo que tuvieron de las dependencias estatales, coincidieron en señalar que tras el primer semestre de su administración, durante el cual sobraron las palabras de apoyo y de seguridad para concretar proyectos de obras y servicios con el respaldo del Estado, se dieron cuenta de que estaban solos y que nadie hará nada por ellos respecto a inversiones, dado que, en aquellas que se ejecutaron ni siquiera opinar pudieron y mucho menos chistar.

Si a estas condiciones se agrega una más, que la Federación tampoco hizo nada a pesar de que los alcaldes actuales que concluyen su administración en octubre fueron electos en la misma votación presidencial, en el 2018, prueba de ello es que el entonces presidente municipal de Ciudad Victoria, Xicoténcatl González Uresti, casi tumbó una de las puertas de Palacio Nacional para tratar de entrevistarse con el presidente Don Andrés López Obrador y nadie le hizo caso.

Quizá los presidentes municipales que terminan sus acciones en este mes de septiembre, en el fondo de su alma tienen un porcentaje notorio de arrepentimiento y hasta dirán que su paso por las alcaldías fue muy difícil, nunca como pensaron y jamás como ellos supieron que la hicieron algunos de sus antecesores.

Solo habría que aclarar que, en esto de la función municipal, los arrepentidos son de todos los tiempos, con la diferencia de que antes eran otros tiempos y era fácil encontrase con que algunos de ellos hasta invirtieron de su bolsa para sacar los compromisos que adquirieron con los ciudadanos, en tanto que, los de ahora, fue difícil que lo hicieran, ya que, los hay que ni siquiera lograron recuperar la inversión de sus precampañas y campañas como creían.

Bajo esta premisa solo hubo ganancia política por el triunfo en las urnas, en tanto que el asunto económico deja mucho que desear ya que fue pérdida.

La idea de que informen y se vayan, parece acertada a más de la mitad de los alcaldes de Tamaulipas, porque tienen graves dificultades financieras para salir bien de sus compromisos, ello sería excelente, pero, tienen que aguantar todo el mes y apechugar sin hacer gestos, porque si algo tienen claro es que, de la Secretaría de Finanzas no les llegará ni para pagar aquellos gastos básicos que implica la presentación de su Tercer Informe de Administración en sesión púbica del Cabildo, como lo establece el Código Municipal.

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