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Por: Raúl Terrazas Barraza

*Fuera pretextos para educación a distancia

Para la educación en línea, será necesario un gran entendimiento entre directivos de las escuelas públicas y privadas con los padres de familia, para evitar que el abordaje de los temas y contenidos del ciclo escolar, no se llene de pretextos, en especial el que tiene que ver con la conexión ya sea de televisión y la Internet. Esto en cualquier nivel de escolaridad.

Para el alumno es tan sencillo pretextar que no pudo acceder a los servicios de educación por la falta de servicio o porque se registraron fallas en el servicio y además que las herramientas que tiene para incorporarse a las clases en línea no operan bien y por lo tanto, debió de quedarse fuera de las clases.

Cierto es que las instituciones educativas, toman mil y una previsión para evitar que los alumnos se queden sin clases o sin el análisis y discusión de los temas contenidos en los programas de trabajo, sin embargo, nunca será suficiente dado que, los alumnos siempre buscan pretextos para salirse por la tangente y no cumplir el compromiso de tomar clases desde su vivienda, ante el riesgo que representan las clases presenciales, en las cuales quieren estar de nuevo, porque ya no aguantan estar en sus casas.

Luchar contra el pretexto de los alumnos sin el respaldo de los padres de familia, llevaría a un bajo nivel de aprovechamiento escolar y a la larga generará jóvenes deficientes en su preparación para la vida, en virtud de que, una mala educación en los niveles básicos por lo regular impacta en la formación profesional y en un escenario en el cual México requiere de personas muy competitivas, queda decir que la pandemia de COVID-19 no debe marcar en forma negativa el desarrollo educativo de las personas.

Dijo un profesor de primaria que para ellos es muy importante que los padres de familia dediquen unos minutos de la mañana para estar presentes en las clases que se dan a través de la televisión y desde luego también debe acontecer en el momento que los jóvenes están conectados a través de las plataformas de la Internet para tomar las clases con los maestros y esa idea tiene una razón, que los estudiantes se den cuenta que hay interés de las dos partes, escuela y padres para sobrellevar las medidas sanitarias que deben seguirse para contener la pandemia por la cual fallecieron ya más de 50 mil mexicanos.

En el terreno de los hechos, si a los profesores no les pasó por la cabeza que algún día verían a sus alumnos a través de las computadoras, porque no pueden tener clases presenciales, los alumnos tampoco pensaron que deberían de estar en su casa para las clases, ya que, nada más agradable para ellos que ausentarse del hogar para asistir a la escuela a aprender y prepararse para la vida.

Sin embargo las cosas cambiaron de marzo para acá y aunque el ciclo escolar pasado se terminó con clases en la modalidad de distancia, los niños y los jóvenes pensaron que para este mes de agosto la emergencia sanitaria quedaría atrás e ir a la escuela estará de nuevo en su quehacer diario, cosa que no sucedió, porque la reducción de contagios en el país apenas comienza manifestarse para bien.

Ahora bien, pero, cuál es el coco para los alumnos en esto de las clases en televisión y por plataformas, quizá las investigaciones que les encargan y la presentación de los trabajos, ya que, tomar clases y hacer tarea en casa, es y se antoja muy cansado, si tomamos en cuenta que en la normalidad anterior, se tomaban clases en la escuela, se investigaba en la biblioteca o en las casas y se hacían los trabajos.

Para mejorar los resultados en ciclo escolar, será indispensable una modificación al binomio educativo, no será maestro-padres de familia, más bien tendrá que ser directivo de la escuela con padres de familia, porque es entre ellos que deben de llegar a acuerdos para que las herramientas y los servicios de comunicación sean efectivos y evitar con ello la conectividad entre maestros y alumnos.

En la entidad algunas instituciones educativas comienzan esta semana su actividad en el modelo a distancia y para dentro de 15 días, los estudiantes de todos los niveles educativos, estarán atentos de los aparatos conectados con los maestros, para llevar a cabo el desarrollo del programa de estudios que se tiene previsto para cada nivel y cada materia que los alumnos deben de cursar para su formación.

Vale la pena considerar que, entre quienes sí hay ya acuerdos para cumplir con la parte que les toca al cien por cien, es del magisterio sindicalizado con los directivos de las escuelas de educación básico, los cuales fueron ratificados en los últimos días por el Secretario General de la Sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, profesor Rigoberto Guevara Vázquez y de quienes tienen la representación del sindicato en las Instituciones de todos los niveles.

El compromiso es que cada profesor dará su mejor esfuerzo para que los alumnos puedan aprovechar el tiempo que están en casa debido a la pandemia del COVID-19 y que, a la hora de las evaluaciones no se sienta al diferencia entre lo aprendido en línea ahora y aquello que se hacía presencial porque se acudía a las escuelas sin riesgo alguno de enfermar.

Como uno de los grandes obstáculos para la educación en línea es la dificultad para la conectividad, en algunas entidades del país, sobre todo en el norte, comenzó a aparecer un tipo de organización que en apariencia no tiene riesgo, porque los padres de familia que tienen Internet, ponen a disposición de vecinos o compañeros de sus hijos que carecen de ese servicio, para que unos cuándo vayan a sus casas y se conecten a la red o vean las clases por televisión con mejor calidad porque tienen contratado el servicio de cable.

Por estas tierras, se supo de la buena, pero, inadecuada intensión de directivos de algunas Iglesias para que los servicios de conectividad que tienen sean usados por los niños de los feligreses que tienen. Obvio, se trata de una actividad de riesgo, porque en un abrir y cerrar de ojos, los espacios que se destinen para que acudan niños y jóvenes se llenarían y eso será de gran riesgo para el contagio de COVID-19.

Los padres de familia tienen que pensar al doble o triple en aquello que sea de riesgo p ara sus hijos, en el entendido que todo es mejor si sus hijos se quedan en su casa para tomar las clases ya sea en televisión o en las plataformas de la internet.

Además, nadie quiere que las Iglesias cualquiera que sea su naturaleza, se vean envueltas en situaciones de riesgo y con ello aparezcan como protagonistas de brotes de coronavirus y deben de ser clausuradas por las autoridades sanitarias del país.

Ahora si que más vale desde una perspectiva familiar hacer valer aquella frase de, mucho ojo, pero mucho ojo, para reducir los riesgos de exposición de las personas a los efectos negativos de la pandemia de COVID-19. Es por ello que, el tema educativo que está en la agenda de todos por estos días debe de analizarse en muchos sentidos, aunque la propuesta aquí desarrollada tiene que ver con los acuerdos entre directivos escolares y padres de familia para echar abajo cualquier pretexto de los alumnos para no tomar las clases en la modalidad actual.

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