Editoriales

Presencia


Por: Ana Luisa García G.

            < Un Decálogo para prepararnos a la pobreza

            < A comer maíz y frijol sugiere la 4ª Transformación

            < Millones de dólares convenio con Cuba

            1.- El decálogo del Presidente López Obrador con consejos espirituales ofrecido como recurso “para salir del coronavirus y enfrentar la Nueva Realidad”, despertó los más disímbolos calificativos. Provocó el enojo de muchos, el sarcasmo y crítica de otros, y la burla de quienes se dedican a caricaturizar los acontecimientos de interés público. Ni siquiera sus más cercanos colaboradores hicieron eco de este mensaje, la excepción la protagonizó María Elena Álvarez-Buylla, titular del Conacyt, quien le confirió seriedad y hasta base científica al documento del Presidente.

            A nuestro ver, es un mensaje que parece buscar entretener y distraer para evadir temas de mayor responsabilidad, en tiempos de emergencia económica y social en este país. Es un planteamiento irresponsable que confunde a los ciudadanos porque es incongruente en varios puntos con las políticas asumidas por el Gobierno de la 4ª. T, hay diferencias entre el decir y el actuar, hay antecedentes que contradicen a lo expuesto en el referido decálogo.

            Es un planteamiento irresponsable que confunde a los ciudadanos porque es incongruente con los criterios científicos, y no logra llenar el vacío de poder que perciben los mexicanos ante la falta de respuestas, que vengan a satisfacer necesidades básicas como el alimento, la asistencia médica porque la gente no sólo se enferma por el coronavirus, sino que padecen enfermedades crónicas que requieren medicamento y atención.

            Para enfrentar la problemática que sustentamos como país, nos ofrece una solución espiritual, eso es algo que todos o casi todos buscamos en la fe y en nuestros guías espirituales, afortunadamente la asistencia espiritual es gratis, hoy la tenemos a nuestro alcance a través de la televisión, la radio y el Internet. Un Jefe de Estado no debe distraerse en estos temas, lo que debe aportar son respuestas y soluciones a la problemática que nos está consumiendo y que es la económica, para incentivar las fuentes de trabajo, así como la asistencia  a necesidades básicas de alimento y medicina.

            2.- Es tan incongruente el Decálogo que basta recordar que hace poco nos recomendó a través de un video salir a comer a los restaurantes, fue un video que recorrió las redes y fue trasmitido por los medios electrónicos y comentados en los medios impresos porque asistir a esos puntos de encuentro era restringido por el Covid-19; bien ahora en el decálogo en el punto 4, propone dar la espalda al consumismo, no hay que dejarse “envolver por lo material”. Ni lujos, ni frivolidades, y luego en el punto 7 sugiere, alimentarse bien y natural, comer maíz, frijol, frutas de temporada, atún y los animales que sean criados en patios o potreros.

            Estos hábitos de modestia franciscana, da la imagen de que nos prepara para un futuro de hambre y pobreza como el de Cuba. Ojalá no sea un preludio de una era de miseria  y no por la pobreza que tendrá México como producto de la pandemia, sino como un estilo de vida ante la práctica de políticas públicas, donde no se toma decisiones para reactivar la economía del país, porque es pecado ser rico o de mediana solvencia económica, porque el ideal para este modelo de gobierno que reside en Palacio Nacional es un pueblo de pobres, de los que ya no serán 50 millones, sino más de 60 millones de personas en condición de pobreza después del Covid-19.

            El Decálogo en cuestión fue lanzado el sábado 13 junio, luego del viernes negro producto de los indicadores más altos en defunciones y casos positivos en todo el periodo de la epidemia en México.

            Mientras se daban esos resultados, se realizaban los preparativos para el reinicio de actividades en 16 entidades del país a las que decretaron color naranja, una decisión del gobierno federal para enfrentar el problema económico de México, claro bajo el riesgo de cada quien, tanto en lo personal como en lo económico.

            3.- Era preferible recetar un decálogo de optimismo y de buenas costumbres, que explicar a los médicos de México que reclaman, por qué se aplicaron 6. 2 millones de dólares (nada más en la Cd. de México) en la contratación de doctores cubanos en lugar de proporcionar oportunidades a profesionales de la medicina de este país.

            A los 600 profesionistas caribeños instalados en la CdMx, hay que agregar otros 200 profesionales de la medicina instalados en Veracruz y cuyo pago es aparte y se habla de un total de mil doctores importados bajo la sombra de la pandemia. Ellos perciben 300 modestos dólares para su manutención, el grueso del recurso va directo a las arcas de Cuba.

            Un convenio del que se habla mucho por la información de contactos diplomáticos, pero del que no ha dado cuenta el Gobierno de la 4ª T, será de mucha ayuda para los pobres de Cuba el recurso, mientras hay miles de mexicanos en pobreza extrema sin que comer en estos tiempos de pandemia.

            Fue más fácil llenar los espacios mediáticos de fin de semana con un decálogo de buenos propósitos, que responder a los reclamos que se dieron nuevamente por parte de padres de niños con cáncer por la falta de medicamentos para sus hijos.

            Claro que se prefirió obsequiar la idea de gozar de las bellezas naturales, como el cielo, el sol, el aire puro, la flora y la fauna,  mismas que han sido depredadas para abrir paso al Tren Maya),  que responder a los padres de desaparecidos, que reclaman en las puertas del Palacio Nacional que no se hace nada por buscar a sus familiares y que en cambio aplicaron recortes institucionales al sector encargado de atender estas búsquedas. Y le recuerdan sus promesas de campaña al respecto.

            Por cierto en la gira del presiente por Veracruz en el inicio de semana, también tuvo reclamos de familiares de desaparecidos, con los que no quiso hablar. En síntesis, el Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la Nueva Realidad, no es sino una forma de entretenimiento y de llenar los espacios mediáticos ante la falta de respuestas a hechos contundentes, a necesidades que se quedan sin respuesta

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