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Por: Raúl Terrazas Barraza

*Etiquetas para mejor salud

Ya la Secretaría de Economía logró que se modificara la norma que establece los requisitos y la forma del etiquetado de los productos alimenticios, sin embargo, sigue en lo oscurito, porque las industrias nacionales e internacionales de la comida chatarra se oponen a la implementación al aducir que no resuelve el problema de la obesidad en México.

Sin embargo, es un buen inicio, porque son muchas las cosas que se deben tener en cuenta, para ellos, en especial cambios profundos en los sistemas de alimentación, transporte, diseño urbano y uso el sueño, amén de infinidad de intervenciones educativas para la población.

Desde la perspectiva de los investigadores, el etiquetado es una herramienta que ayudará a combatir el problema de la obesidad, porque facilita la toma de decisiones saludables, combate el entorno obesogénico, aumenta el consumo de alimentos naturales y ayuda a fortalecer políticas que promuevan ambientes saludables.

Algo con mucho sentido social tiene que estar en marcha, por ello, la determinación de mejorar el etiquetado de los productos alimenticios basado en la exposición al peligro que implican infinidad de componentes de los alimentos elaborados por las empresas, mismos que la población consumidora no debe de ignorar.

A fines de enero pasado, los Comités Consultivos Nacional de Normalización de la Secretaría de Economía y el de Regulación y Fomento Sanitario de la COFEPRIS aprobaron la modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010 sobre el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados.

A partir de este año, los envases de los alimentos que provienen de la industria deberán de contar con sellos de advertencia si el nivel máximo del contenido energético, azúcares añadidos, grasas saturadas, grasas, sodio y los nutrimentos críticos rebasan lo normal.

Todo ello con la idea de que, a los consumidores les quede bien claro aquello que llevarán a su boca y las implicaciones que ello tiene para su salud, de manera que, con las modificaciones, la norma del etiquetado pretende prevenir la mala nutrición, obesidad y diabetes en la población mexicana.

La norma oficial mexicana, que por este carácter la vuelve obligatoria en todo el territorio nacional y a todas las personas involucrados en la cadena de producción, indica que esta nueva forma de presentación de los contenidos se hará en forma separada de la tabla de ingredientes e información nutrimental, para indicar los productos que excedan los límites máximos.

La norma dice que los alimentos o bebidas no alcohólicas deberán incluir información nutrimental de fácil comprensión, veraz, directa, sencilla y visible.

Se espera que, con la advertencia en el etiquetado, las condiciones de salud de las personas en México mejoren, ya que, siete de cada diez adultos son obesos, lo que coloca al país como el segundo en el mundo con más personas que padecen esta enfermedad, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud.

Desde luego que hay resistencia de la industria a los elementos considerados en la norma, porque muchos de sus productos corren el riesgo de desplomar sus ventas, como ocurrió en Chile, allá en América del Sur, cuando se estableció este tipo de normatividad, ya que, las empresas productoras de cereales azucarados vieron reducidas sus ventas en más de un 14 por ciento, arriba del 25 por ciento en refrescos y bebidas azucaradas, el 17 por ciento de los postres envasados.

Para llegar al punto de encontrar nuevo etiquetado en todos los envases de alimentos, no fue sencillo, la iniciativa de modificación a la norma 015, requirió de mucho trabajo al interior de los comités y de la aportación de los investigadores para conciliar un documento de gran valor para la salud pública, de ahí que, los consumidores deberán respaldar el resultado de este trabajo, dado que, el Gobierno apuesta a la reflexión sobre los contenidos de los productos que se venden en todo tipo de tiendas, para reducir su consumo y con ello la epidemia de obesidad, la cual del 2012 al 2018, creció en casi cuatro puntos porcentuales, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de esas fechas.

Los investigadores consideran que, con la aprobación de la nueva norma, se da un gran paso más para afrontar con firmeza la epidemia de sobrepeso y obesidad que tanto lesiona a la población y la competitividad del país.

Los otros.

La noticia que recorrió todos los sitios este miércoles fue sin duda la detención del exdirector de PEMEX, Emilio Lozoya Austin, aunque, en términos reales, poco aportará al camino y rumbo que lleva el país.

Ahora que el Gobierno de Tamaulipas dio a conocer el programa de obras pública llevará a cabo en este año y que implica una inversión superior a los cinco mil millones de pesos, los municipios de la entidad deberían hacer lo propio, porque los ciudadanos siempre se preguntarán que aportarán los alcaldes para el desarrollo y crecimiento de las ciudades, en el entendido de que, las obras del Estado las hace el Estado.

Para los ciudadanos, es impropio que los alcaldes se sientes a esperar que se concluyan las obras de otro nivel de la administración pública y sin recato alguno acudan a la inauguración y corte de listón en caso de llevarse a cabo un acto público, en tanto que ellos no hacen nada para que los ciudadanos se sientan satisfechos porque votaron por ellos en las elecciones del 2018.

Quizá haga falta una mayor participación de los habitantes de las ciudades para demandas más acción de los gobiernos municipales, porque da la impresión de que juegan a nadar de muertito, para que nadie les diga nada y dejar que pasen las semanas y los meses sin que nadie les reclame nada.

El programa de obras de la entidad contempla inversiones en más de una docena de municipios y debiera ser que en los 43 municipios de la entidad, mínimo los alcaldes llevasen a cabo más de una docena de obras que los grupos sociales esperan como respuesta a un voto de confianza que dieron a los presidentes municipales para mejorar la infraestructura urbana y desde luego la calidad de vida de las familias.

Sorpresa sería que, al menos se aprovechase el mes de febrero para conocer los programas de obras en los municipios, algunas de las cuales podrían llevarse a cabo con el respaldo de los Diputados locales, quienes están obligados a ser gestores de recursos y de obras para los municipios que representan.

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